martes, 26 de enero de 2010

Ando por las nubes...


Por favor no me condenes por ser como los nimbos que flotan inconstantes sobre tu cabeza. Voy a donde me empuje tu brisa perturbadora…
He vuelto a dejar caer mi frágil adorno de pelo.
Ahora mi larga y vaporosa cabellera me cubre el rostro y no verás las lágrimas que se huyen hacia la tierra, a fertilizar la flor de las clemencias.
Tú, seguirás pensando que soy coqueta con el viento, y yo callaré mientras me desintegro con la lluvia.

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