viernes, 7 de mayo de 2010

Doncella pálida...


Geisha, que en japonés significa artista, o persona de las artes, comenzaba su entrenamiento desde los 13 o 14 años. En el siglo XVIII era común que las familias pobres vendieran a sus hijas a una okiya o casa de geishas, donde si tenian el talento y la gracia necesaria, serian convertidas en aprendices de geisha o maiko.
Entre las habilidades obligatorias de una geisha estaban: la música, la poesía, el ikebana (arte floral), el chanoyu (la ancestral ceremonia del té), el juego de los inciensos, sin olvidar la caligrafía. En el rito de iniciación de una nueva geisha, se les paseaba lujosamente vestidas por las calles de la ciudad, durante 5 dias. Despues comenzarian sus presentaciones en fiestas y eventos importantes donde se requiriera de sus dotes de entretenimiento.
Sus habilidades tambien consistian en el buen manejo de los gestos. Bajar los ojos, luceros que refulgían sobre la piel intensamente blanca, una inclinación de la nuca, dejando ver la parte de la espalda que no está maquillada como incitación al placer prohibido. Manos pequeñas y fragiles que reposan sobre la seda brillante de sus complicados y floridos kimonos.
Brindar favores sexuales no era objetivo fundamental de estas muchachas con nombres de flor, incluso podian rechazar o aceptar alguna invitación de sus clientes. Pero siendo prácticamente un objeto propiedad de la dueña de okiya (una geisha retirada) debian encontrar un danna, o protector (siempre alguien rico o con poderes) que ayudara pagara su deuda (kimonos y peinados... no eran baratos) a cambio de entregarle su virginidad y ser su amante de por vida.
Aparentemente vivian una vida de fiesta en fiesta, pero era un trabajo realmente agotador, debian estar siempre dispuestas a cualquier invitación formal. Vestir lujosos kimonos, maquillarse estoicamente y mantener peinados complicados, hiciera frio o calor.
El amor... definitivamente prohibido. Las geishas que no encontraban un danna en su juventud, caian en desgracia y algunas debian prostituirse.

... muchacha de tez blanca,
boca de rosa sangrante,
manos cual palomas dormidas,
cuántas veces lloraste tu hogar paterno
mientras sonreías tímida
y tocabas el chamizen
hasta que se vaciaran todas las botellas de sake
Piel de melocoton bajo la seda negra
que envuelve tu frágil figura
Nombre olvidado, nombre nuevo
que suena a trino, que huele a flor
flor del cerezo... protégela.

1 comentario:

  1. Creo que si hubiese nacido en aquella época hubiese sido una geisha o una cortesana. Aun con sus limitaciones eran las mujeres más inteligentes de la época

    ResponderEliminar