
Uno se deleita mirando las nubes de recortería desparramadas por el cielo amanecido. Parecen quebrar la luz en miles de amorfos mosaicos de tonos cálidos y sutiles. Cual delicada malla de rayos intentando echar fuera los últimos vestigios de una madrugada húmeda. Les doy una ojeada y me parece recordar aquella inquietante imagen de un documental sobre volcanes, lava ardiente luchando por escupir su savia ardiente por entre las grietas de la roca volcánica. Miro el reloj y me permito espiar desde la ventanilla del bus (un poco más), cómo el sol descorre lentamente su cortina de parches nubosos.

el sol, la vida, las nubes, la mano del hombre...buenas fotos tienes en el blog. no dejes de mirar, por favor.
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